BlogInnovación e IA Desarrollo de software y Ley I+D: cuándo tu proyecto califica
Muchas empresas tecnológicas en Chile se preguntan si su desarrollo de software puede acogerse a la Ley I+D. La respuesta es que la ley lo incluye expresamente, pero con una condición que deja fuera a la mayoría del software “normal”.
Lo que dice la ley
Dentro de la definición de desarrollo experimental, la Ley 20.241 incluye el desarrollo de programas informáticos, siempre que:
- dé lugar a mayor conocimiento con el objetivo de resolver en forma sistemática una incertidumbre científica o tecnológica, o
- permita generar un mejoramiento sustancial e innovador en algún proceso, producto o servicio.
Es decir, no basta con escribir código nuevo. El código tiene que ser el medio para resolver un problema técnico que no sabías cómo resolver.
Qué suele calificar y qué no
| Normalmente no califica | Puede calificar |
|---|---|
| Una app o sitio web con funcionalidades conocidas | Un algoritmo nuevo para un problema sin solución conocida |
| Integrar sistemas existentes mediante APIs | Una arquitectura que logra un desempeño que las soluciones existentes no alcanzan |
| Migrar un sistema a la nube | Un método para procesar datos de un tipo o volumen que las herramientas actuales no manejan |
| Cambios de diseño o de interfaz | Modelos predictivos que exigen investigar nuevos enfoques |
| Mantenimiento y corrección de errores | Software para un proceso físico o científico que no se había automatizado nunca |
La ley también excluye expresamente las modificaciones estéticas o menores de aplicaciones existentes para diferenciarlas de otras.
El núcleo de I+D dentro de un producto
En la práctica, casi ningún producto de software es 100% I+D. Lo habitual es que tenga un núcleo con incertidumbre técnica (un motor de cálculo, un algoritmo, un modelo) rodeado de trabajo estándar (interfaz, autenticación, integraciones, despliegue).
La recomendación es separar ese núcleo y postular eso como proyecto de I+D, en lugar de presentar el producto completo. Es más fácil de defender y más fácil de fiscalizar.
¿Y si trabajamos con metodologías ágiles?
No hay contradicción. Una tesis de la Universidad de Chile (Olivares, 2014) analiza un proyecto de una empresa de telecomunicaciones que desarrolló algoritmos para detectar fallas masivas de red y que se gestionó con SCRUM.
Lo importante es que cada ciclo deje evidencia de I+D:
- Hipótesis que el sprint pone a prueba.
- Experimentos y sus resultados, incluidos los que fallaron.
- Decisiones técnicas y por qué se tomaron.
Un backlog de funcionalidades no basta como evidencia. Una bitácora de experimentos sí. Lo explicamos en Cómo documentar la incertidumbre técnica.
Qué gastos se pueden incluir
En un proyecto de software, los gastos típicos son:
- Remuneraciones del equipo de desarrollo y ciencia de datos, según su dedicación al núcleo de I+D.
- Servicios informáticos, como nube y cómputo, necesarios para el proyecto.
- Subcontratos de tareas específicas de I+D.
- Costos de registrar el software derivado del proyecto.
Para proyectos de inteligencia artificial en particular, ver Cómo aprovechar la IA para innovar.
Este artículo es informativo y no reemplaza asesoría tributaria. Fuentes: Ley 20.241, Res. Ex. N° 17 de Corfo y Olivares (2014), Universidad de Chile.
