BlogInnovación e IA Innovación no es lo mismo que I+D (y para Corfo, la diferencia importa)

En Chile usamos “innovación” para casi todo: un software nuevo, un proceso mejorado, un producto distinto. Pero la Ley I+D no premia la innovación en general. Premia algo más específico: la investigación y el desarrollo experimental. Confundirlos es la causa más común de rechazo.

La diferencia en una frase

Innovar es introducir algo nuevo o mejorado en tu empresa o en el mercado. Hacer I+D es generar conocimiento que no existía para resolver un problema cuya solución no se conoce de antemano.

Una empresa puede innovar mucho sin hacer nada de I+D: comprando una máquina nueva, implementando un ERP o lanzando un producto que la competencia ya tiene. Todo eso es valioso, pero no es I+D.

El criterio clave: ¿había incertidumbre?

La pregunta que conviene hacerse es: ¿sabíamos, al empezar, si esto era técnicamente posible y cómo lograrlo?

  • Si la respuesta es “sí, solo había que ejecutarlo”, es innovación o implementación.
  • Si la respuesta es “no, tuvimos que investigar, probar hipótesis y aprender en el camino”, probablemente es I+D.
Innovación (no califica)I+D (puede calificar)
Instalar una línea de producción con tecnología existenteDesarrollar un proceso nuevo porque ninguno disponible cumple los requisitos
Implementar un software comercialCrear un algoritmo para un problema sin solución conocida
Rediseñar el envase de un productoDesarrollar un material nuevo con propiedades que no existen en el mercado
Adaptar una receta a un nuevo proveedorInvestigar cómo conservar un alimento sin aditivos que hoy son indispensables

Lo que la ley excluye expresamente

La Ley 20.241 enumera actividades que no son I+D, aunque usen tecnología:

  • Mejoras, adaptaciones y análisis rutinarios, repetitivos o menores.
  • Modificaciones estéticas o menores.
  • Cambios periódicos o de temporada.
  • Pruebas de un prototipo que ya es un producto comercializable.
  • Estudios de mercado y promoción.

Según un estudio de la Universidad de Chile, el 64% de los rechazos de certificación (datos a 2015) correspondía a proyectos que Corfo consideró “mejoras rutinarias”. Es decir, la mayoría de los rechazos no se debe a mala ejecución, sino a un concepto equivocado de innovación.

¿Y la innovación “incremental”?

El mismo estudio distingue entre innovación incremental (mejoras graduales a productos y procesos existentes) e innovación radical (productos o procesos nuevos). La incremental no queda excluida por definición: la ley acepta la “mejora sustancial” de procesos o productos existentes. Lo que importa es si esa mejora requirió resolver una incertidumbre científica o tecnológica, no si es grande o pequeña.

Un test rápido antes de postular

  1. ¿Puedo explicar qué no sabíamos al comenzar?
  2. ¿Revisamos lo que existe y por qué no resuelve nuestro problema?
  3. ¿Hay hipótesis y experimentos, con posibilidad real de fracasar?
  4. ¿El resultado genera conocimiento nuevo, al menos para el estado del arte de la industria, no solo para mi empresa?

Si respondes “sí” a las cuatro, tienes un buen candidato para la Ley I+D. Si no, probablemente estás frente a innovación, que puede tener otros instrumentos de apoyo. Para proyectos de software e IA, ver Cómo aprovechar la IA para innovar.


Este artículo es informativo y no reemplaza asesoría tributaria. Fuentes: Ley 20.241, Preguntas Frecuentes de Corfo y Weber (2022), Universidad de Chile.