BlogInnovación e IA Cómo aprovechar la IA para innovar (y cuándo tu proyecto puede calificar como I+D)

La inteligencia artificial se volvió la herramienta de innovación por defecto. Muchas empresas en Chile están construyendo modelos, automatizando procesos y creando productos basados en IA. La pregunta que nos hacen seguido es: ¿eso puede acogerse a la Ley I+D?

La respuesta corta: a veces sí, a veces no. Depende de si tu proyecto usa IA o desarrolla conocimiento nuevo con IA.

Usar IA no es hacer I+D

La Ley I+D no premia la adopción de tecnología, sino la generación de conocimiento. Por eso conviene separar dos tipos de proyecto:

IA como herramientaIA como objeto de I+D
Contratar un asistente de IA para el equipoDesarrollar un modelo para un problema sin solución conocida
Conectar una API de un modelo de lenguaje a tu CRMDiseñar una arquitectura nueva porque las existentes no alcanzan el desempeño requerido
Configurar un chatbot con una plataforma comercialInvestigar si es posible predecir un fenómeno con datos que nadie ha usado así
Normalmente no calificaPuede calificar

La ley excluye expresamente las “mejoras, adaptaciones y análisis de carácter rutinario, repetitivo o menor, aunque en ellos se utilice tecnología”. Implementar una solución de IA ya disponible, aunque sea nueva para tu empresa, suele caer en esa exclusión.

Cuándo un proyecto de IA puede calificar

La ley incluye expresamente el desarrollo de software, siempre que:

  • resuelva en forma sistemática una incertidumbre científica o tecnológica, o
  • genere un mejoramiento sustancial e innovador en un proceso, producto o servicio.

En un proyecto de IA, la incertidumbre tecnológica suele aparecer en preguntas como:

  • ¿Es posible alcanzar cierta precisión con los datos disponibles, que son escasos, ruidosos o de un tipo poco estudiado?
  • ¿Se puede ejecutar el modelo con las restricciones reales de latencia, costo o hardware?
  • ¿Qué enfoque funciona cuando los métodos publicados no se aplican a este dominio?

Si tu equipo no sabe de antemano si la solución es técnicamente posible, y la busca con un método sistemático (hipótesis, experimentos, medición), probablemente estás frente a I+D.

Un ejemplo documentado

Una tesis de la Universidad de Chile (Olivares, 2014) analiza el caso de una empresa de telecomunicaciones que postuló un proyecto para detectar fallas masivas de red a partir de patrones de comportamiento de los usuarios, en lugar de las alarmas tradicionales de los equipos. El problema no tenía una solución conocida y requería desarrollar algoritmos nuevos: un buen ejemplo de software que resuelve una incertidumbre tecnológica.

Qué gastos de un proyecto de IA se pueden incluir

Dentro de las categorías de gasto aceptadas por Corfo, un proyecto de IA típicamente considera:

  • Remuneraciones del equipo de ciencia de datos e ingeniería, según su dedicación al proyecto.
  • Servicios informáticos: cómputo en la nube, almacenamiento y servicios de entrenamiento.
  • Subcontratos con universidades, centros o empresas para tareas específicas de I+D.
  • Equipos: servidores o GPUs adquiridos para el proyecto, como gasto de inversión.
  • Propiedad intelectual: costos de registrar el software derivado de un proyecto certificado.

Con el beneficio de 35% como crédito y 65% como gasto, el Estado puede financiar en la práctica cerca de la mitad del proyecto. Lo explicamos en ¿Qué es un crédito tributario?.

Cómo documentar un proyecto de IA para Corfo

Los proyectos de software y de IA se rechazan con frecuencia porque se describen como productos, no como investigación. Algunas prácticas que ayudan:

  1. Formula la incertidumbre explícitamente. “No sabemos si es posible X con Y” es más fuerte que “construiremos una plataforma de IA”.
  2. Revisa el estado del arte. Muestra qué existe hoy y por qué no resuelve tu problema.
  3. Define hipótesis y métricas. Por ejemplo: “un modelo entrenado con estos datos alcanzará al menos un 90% de precisión en este caso”.
  4. Lleva una bitácora de experimentos. Qué se probó, qué falló y qué se aprendió. Los fracasos también son evidencia de I+D.
  5. Separa la I+D del desarrollo de producto. La interfaz, la integración y el despliegue comercial normalmente no son I+D; el núcleo algorítmico sí puede serlo.
  6. Asegura la trazabilidad contable. Usa un centro de costos para el proyecto y registra la dedicación del equipo.

La IA también puede ayudarte a postular

Más allá del proyecto mismo, la IA es útil para gestionar el proceso: ordenar la revisión del estado del arte, estructurar la bitácora de experimentos o preparar borradores de la formulación técnica. Dos precauciones:

  • Confidencialidad: no subas antecedentes técnicos o financieros sensibles a herramientas que no controlen el uso de tus datos.
  • Revisión experta: la formulación tiene que reflejar fielmente el proyecto real. Un texto genérico, generado sin criterio, suele ser justamente lo que Corfo identifica como “mejora rutinaria”.

En resumen

  • Adoptar IA no califica por sí solo; desarrollar conocimiento nuevo con IA sí puede calificar.
  • La clave es demostrar una incertidumbre tecnológica y un método sistemático para resolverla.
  • Equipo, cómputo, subcontratos y equipos pueden incluirse como gastos del proyecto.
  • Documenta desde el primer día: hipótesis, experimentos, resultados y costos.

Este artículo es informativo y no reemplaza asesoría tributaria para tu caso. Fuentes: Ley 20.241, Reglamento de Certificación (D.S. 102/2012), Res. Ex. N° 17 de Corfo y Olivares (2014), “Análisis del incentivo tributario a la I+D”, Universidad de Chile.